lunes, 4 de abril de 2011

Del viejo, el consejo.

Del viejo, el consejo
Quizá sea obsesiva mi forma de expresarme,
pero considero que es la única manera de desenmascarar la careta con que todos no cubrimos, para ocultar nuestro verdadero rostro. A estas alturas de la vida las palabras, si no llevan el aval de los hechos, ya no tienen ningún valor para mí.
Hace pocos días aprovechando la ocasión de que mi nieta estaba dispuesta a escucharme, me despaché a mi gusto, eso sí, con la mejor intención.
--Abuelo, como tú sabes, ya tengo diez y siete años, y me gustaría me dijeras cual titulo universitario sería mejor para servir a los demás.

-- Muy bien hija, me emocionas al hacerme esta pregunta, pues no estoy acostumbrado, pero nunca es tarde.
El mejor título que puede enarbolar una persona es la virtud, y por desgracia no se estudia, pero sí se alcanza cuando los medios con que dispone una persona, se ponen en práctica para conseguirlo.
Puedes ser educadora como tus padres, desde esta altura sí que puedes ayudar a los demás. No olvides que las diferencias sociales radican en gran medida del grado de cultura de los pueblos; algo que a nadie le ha interesado cultivar a través de los tiempos.
. Tenemos el ejemplo de Fray Luis de León, que sufrió cinco años de cárcel por lo que todos sabemos. O nuestros contemporáneos, Teresa de Calcuta , que dieron su vida en A1ligaa a favor de los marginados sin apoyo institucional. Como Pedro Casaldáliga que se encuentra en la jungla brasileña, donde trata de alfabetizar a los marginados, y a pesar de estar perdiendo la vista, no quiere salir de allí ante el temor de no poder volver. Estos son tres de los miles de ejemplos que se pueden comentar.
--Abuelo, una vez más te has salido por la tangente, te dejas llevar por los sentimientos que te marcaron en tu infancia, pero mi pregunta es otra, aunque estoy de acuerdo en lo que me has dicho, creo que un buen sanitario también un lugar preferente para ayudar a los demás. Te importaría que siguiera el ejemplo de Ronald Ross, que aunque no con suficiente éxito fue capaz de descubrir la vacuna contra la malaria, que tantas muertes a causado en el mal llamado Tercer Mundo, o Emil Adolf contra la difteria; y tantos otros como nuestros compatriotas Ramón y Cajal o Severo Ochoa, que siempre tuvieron puesta su vida en la ciencia en lugar de en el dinero.
-- Este comentario ha servido para ganarte mi afecto como nieta y como persona. Pero no olvides que son muchos los peligros que te acechan, en la etapa que te va a tocar ejercer. Que tu esfuerzo sea útil a los demás para salvar vidas, y no para impedir que lleguen a su destino. Creo que ya me entiendes, cuando se presente un peligro de esta especie, acuérdate de los consejos de tu abuelo. Al final de la vida todo se paga, aunque no trascienda a los demás, de esto estoy seguro.
--Bien abuelo, ya seguiremos comentando sobre este tema, en el que me juego mucho. Pero no olvides, que tus palabras y tu ejemplo, tienen un gran valor para mí. Deseo con toda el alma que tengas ocasión de comprobarlo.

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