El atentado
Ya cerca del aeropuerto, el avión se detuvo en el aire y oímos unos terribles bocinazos.
Desde las puertas de embarque, prismáticos en mano, un hombre bien trajeado seguía la maniobra sonriendo.
Sobre la pista ululaban los coches de policía.
Dos horas más tarde todos los periódicos franceses daban la noticia.
ATENTADO EN EL AEROPUERTO DE ORLY.
DOSCIENTOS VEINTE MUERTOS.
El premio gordo
El niño que iba a cantar el gordo de la lotería tropezó y se tragó la bola.
Candelas se quedó anonadada ¿sería el 70.113?
Ese era el número que había comprado con el dinero que le sisó a la señorita de la casa donde servía.
¿Podría dormir aquella noche con Trini? Quizá, tenía que llamarla.
Lo que no iba a hacer después de la vergüenza de verse en la calle, era volver al pueblo. Vamos, eso nunca.
El ujier dio una palmada en la espalda del niño y la bola saltó hasta las primeras filas de público.
Tras beber un sorbo de agua, el niño pudo cantar el número 11.370 con una voz clarísima mientras en el revuelo de fotógrafos una mujer huía entre sollozos.
El día 23 de diciembre apareció su fotografía en todos los periódicos del país junto al número 11.370 que resultó muy repartido en varias provincias.
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